La investigación empírica sobre la satisfacción marital ha demostrado que en los matrimonios estables, los cónyuges son más saludables, más felices y viven más (Be et al., 2013; Robles et al., 2014; Vanassche et al., 2013; Whisman et al., 2018). La satisfacción marital se refiere a una evaluación global de la actitud de una persona hacia su matrimonio, utilizada para evaluar la felicidad y la estabilidad marital en relación con todos los aspectos del matrimonio (Ahmadi et al., 2010; Li & Fung, 2011; Schoen et al., 2002; Tavakol et al., 2017).

Las circunstancias de la vida matrimonial influyen en la (in)satisfacción marital
(Rollins y Feldman, 1970). Los avances prácticos actuales respaldan que la satisfacción marital no disminuye con el tiempo en la mayoría de las parejas, sino que se mantiene relativamente estable durante períodos prolongados (Karney y Bradbury,
2020). A pesar de la investigación exhaustiva en esta área, la satisfacción marital que cumple con varios factores (por ejemplo, la duración del matrimonio, la comunicación, el apego, el conflicto y los hijos) sigue siendo incierta (King, 2016; Rebello et al., 2014)